La fe cristiana no es una fábrica de salchichas que produce creyentes idénticos, moldeados bajo un mismo patrón. La fe es diversa porque Dios nos creó únicos, con distintas experiencias, culturas y formas de entenderlo. Aunque transitamos el mismo camino de fe, no estamos obligados a recorrerlo de la misma manera.
John Wesley comprendió bien esta realidad. Para él, la fe no era un sistema rígido, sino un camino de gracia en el que cada persona avanza según la obra del Espíritu Santo en su vida¹. Wesley promovió la idea de que podemos tener diferencias teológicas secundarias, pero debemos estar unidos en lo esencial: el amor a Dios y al prójimo².
Pablo también lo expresó claramente:
"Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros." (Romanos 12:4-5).
No necesitamos pensar igual para ser parte de la misma familia espiritual. Lo que nos une no es la uniformidad, sino Cristo mismo.
¿Cómo hemos vivido esta diversidad en nuestro camino de fe?
Fuentes:
¹ Wesley, Juan. Sermón 85: Sobre un espíritu católico .
² Wesley, Juan. Los principios del pueblo llamado metodista .
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